12/5/12

vago como sombra atormentada

siempre me acuerdo de alguien que me dijo que usara mi capacidad de escribir cuándo me sintiera así, cuándo estuviera echa mierda por dentro, y tragándome mi mierda (no literalmente, pero quizás si fuera literal se sentiría menos rancio que ahora).
Siempre defendí la familia cómo el único "para siempre" que existía, lo único que realmente perduraba en la vida. Lo único real, certero, lo que jamás te va a traicionar. Y duele saber que no es así, que la persona que más amo en mi familia, la que más me enseñó, se olvide de quién soy, de que existo, de que vivo, de que lo amo con el alma completa.
Yo sabía que este día iba a llegar porque así son los procesos mentales, uno aprende mierdas, se llena de mierdas la mente, vive con sus mierdas, las olvida, y después llega la demencia senil, es la mierda que te tocó a tí, y aún así te amo y te entiendo. Necesito tanto conservar el recuerdo de tí, intacto y hermoso, viendo nuestras teleseries favoritas, cuándo me preparabas huevo a la copa, cuándo veíamos pase lo que pase, cuándo me hacías las tareas para el colegio, cuándo me comprabas un coyac si me sacaba un 70, cuándo me hacías saludar a las señoras de las que te hacías amigo, cuándo corríamos del guanaco, cuándo jugabamos a la escondida, cuándo me enseñaste a leer con el silabario que le robé a mi primo, cuándo tomabamos once juntos y solitos, cuándo me retabas y yo me enojaba mucho, cuándo me acostabas y me dabas la mano, cuándo te obligaba a inventarme cuentos, cuándo me contabas el cuento de la hormiguita y yo despertaba y te habías ido y te gritaba desde la ventana y lloraba, cuándo te enfermabas y yo lloraba, cuándo me contabas tus secretos de tequieromucho, cuándo me hacías tus dibujos, cuándo me enseñabas sobre tangos, cuándo nos reíamos de la gente fea, cuándo me enseñabas a deletrear, cuándo me regabalas pañuelos, cuándo yo te empecé a decir "mami" y tú me decías "pero mejor dime papi, ¿¡cómo mami!?, no, papi", cuándo me contabas todas las noticias, cuándo me enseñabas sobre el colo-colo, cuándo me enseñabas sobre el comunismo, cuándo me contabas historias de tu juventud, cuándo me regaloneabas tanto, cuándo dormíamos juntos, cuándo descubrí que eras lo más importante en mi vida.

Yo sé que ahora no recuerdas nada de eso, que me olvidaste, y creo que ya te había escrito una carta después que te operaron, quizás era más bonita que esta, de hecho esto no espero que lo leas, solo quería escribir y recordarte nuevamente. No estás muerto, pero yo no estoy de acuerdo que vivas con la mente tan deteriorada, allá ellos, yo te conozco más que muchos de los que te juzgan, y sé que no quieres esto.
No trato de justificar mi ingratitud de estos últimos años, en verdad me duele haberme alejado de tí, yo soy la culpable de esto, pero me dolía en lo que te estabas convirtiendo, y creéme que es imposible (dentro de lo que me permite la mente y el corazón) olvidarte. Perdona si te fallé tanto que encuentras hipócrita mi cariño, mis disculpas extraña y torpemente argumentadas, mis recuerdos lejanos y cálidos, pero te amo con el alma completa, tanto así que te quiero dejar ir y no puedo amarrarte acá porque tu mente ya no pertenece. Duele asimilarlo, pero duele más verte así, gracias por enseñarme a vivir.
Te amo mami mario

No hay comentarios:

Publicar un comentario

saben escribir